Amphetamine discharge
(Aquí me tienes recitando mantras con diarrea, desintegrada expulsando todo lo malo, Balkan detox)
Cómo no amar a Abramovic, la atmósfera de la iglesia ortodoxa, las voces búlgaras. El espectáculo es amar la alfombra roja, el cine, hasta el olor a desinfectante, café, perfume caro, muy muy caro siempre. Y siempre ir perfumada. Especialmente en las axilas. El regusto a tabaco en la punta de los dedos. Cómo no amar su saliva. Y la mezcla de su sudor- siempre está sudando esta chica- con Yves Saint-Laurent. La sangre en las encías, y su acné tardío, hormonas malas, malas. Trauma. Dolor. Sus discos. Los discos de Constantino. Y que todo sucede en la oscuridad de una sala que huele a cera, que es el tuétano de los huesos de vaca: un estudio sobre el mal.
Me sumerjo en el mal pero lo disfrazo primero de veganismo. Intenciones de lo más puras al principio. Limpieza, obliteración, trastorno obsesivo compulsivo, subvención del gobierno, pagas, ayudas como si fueras idiota. Siempre hay una discapacitada mesándose los cabellos. Y todo por cuatro perras.
A los locos hay que seguirles la corriente. No te metas con Constantino, no sabes quién es. No sabes si ha matado a gente en la guerra. Ni siquiera sabes si ha ido a la guerra. No lo puedes saber todo mirando a otro ser humano a los ojos. No todo sale a la superficie. ¡Claro que no hay ido a la guerra! ¿No ves la cantidad de incoherencias que suelta por la boca, su preciosa boca, comestible y sanguinaria? ¡Qué sabrás tu del mal! Por no saber, no sabes nada de los actores. Y pensar no es un pecado.
No estoy haciendo daño a nadie. Al principio.
Vemos la exposición de arte. Que es filosofía de vida. Pero arte al fin y al cabo. Esta mujer lleva bata blanca de médico. Marina A.
Cuando termina de explicar la manera de inducir a una rata al asesinato- la rata dominante, la rata lobo-, la rata enloquece y mata y devora a las demás. Y realmente lo cuenta como si se tratara de un crimen. Una especie de canibalismo. Completa la performance, acaba con un aplauso, metáfora de su patria. Chimpún. El comunismo, las guerras de los Balcanes y la lucha geoestratégica a muerte, todo ello condimentado con datos familiares biográficos. La madre compra un frigorífico y su padre una pistola. Júbilo en casa, fiesta. Ella se hace un vestido con unas cortinas, como Scarlett O´Hara.
La matanza. La manipulación y la tortura son los procedimientos de su labor artística. La burguesa roja. Cuando tus padres son héroes partisanos, eres una chica con suerte. Puro y raro Hollywood. De modo que se quita la bata blanca en un strip-tease con música de la región.
Constantino dice que esa canción que me encanta se puede escuchar en cualquier parte. De pequeño lo escuchaba todo el rato. Luego prefirió Bowie.
Cuando todo acaba me regala el disco, Djivan Gasparyan. Él se queda con mi Amphetamine discharge.
Dobro!
Sólo recuerdo esa palabra, Dobro. Y zabranjeno pušenje.
Marina Abramovic y sus bailes y los ojos negros rasgados, los labios rojos triangulares, mirada de bruja, la superviviente del comunismo serbio.
Su madre, su amante, la compulsión por la comida, con no comer, no respirar, comer una cebolla a bocados y no parar de llorar, recorrer a pie la muralla china. Que la disparen, que le den un beso o una paliza, que le venden los ojos, que le hagan lo que el público quiera:
“Yo era consciente de que podrían haberme matado porque la pistola tenía una bala en el cargador.”
Pero eso ocurrió en los 70. We were young and beautiful, digo.
Me gusta Marina Abramovic, me gusta Marilyn Monroe. Tú eres Natalie Wood vestida de rojo haciendo aspavientos en “Propiedad condenada”.
¿Son Art brut las heridas de cuchilla de Abramovic? Porque en el art brut, los enfermos mentales pintan. Y a veces se autolesionan. Especialmente esto último si quieres pagarles una cantidad el resto de tu mísera vida.
Constantino, tú eres bello y eres un morboso. Y yo adoro leer sobre el ayuno atiborrándome de chocolate.
Comunista no practicante, vaga a tope, mutilada de guerra viviendo del Estado.
Que sepas que la guerra es mental. El dolor no se puede calibrar, tan subjetivo como la noción de arte, o las nociones culturales que puedas tener. Como el amor, y el odio hacia ti misma.
Complejo redentor que tienes, Constantino Gregovic. Pulsiones desajustadas, cuerdas pulsadas, a tono con las hormonas por las nubes. Joie de vivre, supervivencia. Eau de toilette. O tú o yo.
En el amor y la guerra todo vale, decimos en voz alta grave y sudorosa causada por el ayuno y los tés purificadores que me hacen vomitar toda la noche. Aquí me tienes recitando mantras con diarrea, detox, desintegrada expulsando todo lo malo. Súdalo, el pus, los vómitos, las purgas. Bendito sea tu cuerpo, Constantino. Bendito sea su cuerpo constante.
Reivindicaciones de algo, dime lo que sea, con sangre y música del país, y petardos y balas de fogueo. Cortes por todo el vientre.
Política y clases de cocina. Lecturas nihilistas. Cómo pelamos una cebolla en los Balcanes. Cómo la comemos cruda a mordiscos, cómo sufrimos.
Tractatus logico-philosphicus. Mi arte, tu cuerpo, pero eso ya te lo dije.
Leo sobre alimentos, sobre comida y recorto fotos de comida y las pego en mi cuaderno para evitar comer y ser buena practicante.
La víctima.
Danza filosófica, arte contemporáneo, pieza bella y morbosa, una mística, una secta, The believers… el cuerpo, el dolor y lo sublime, Baudrillard, Nietzsche, we worship her. We belong to her cult.
Hija mía, my father said, no serás pintora, pero serás artista.
…
Notas sobre Constantino. Perdón, Abramovic.
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Love this energy.
Hola , Me Encantan Tus Relatos De Marina Abramović. Sabes Que Puedes Verla En el Liceu de Barcelona , Presentado Su Obra. ‘Balkan Erotic Epic’..Un Saludo.